Este domingo 23 de noviembre, tendrá lugar la Asamblea General Ordinaria de socios, en la que el Real Madrid decidirá su futuro. Esta reunión se realiza anualmente entre los socios del club y el equipo directivo para tratar tanto temas deportivos como económicos. Este año, tendrá una especial importancia, puesto que se tomarán decisiones que determinarán el modelo del club.

Uno de los primeros temas que se abordarán será la aprobación del presupuesto 2025-26. Se presentará el presupuesto más alto de la historia del club, entre 1.185 y 1.248 millones aproximadamente, según fuentes internas y externas.

Esta elevada cifra se ha alcanzado, principalmente, gracias a la explotación de los recursos del nuevo Bernabéu tales como el tour, área de restauración, tienda oficial, eventos musicales y deportivos…

El Bernabéu acogiendo la NFL. Fuente: OKDiario.

Dada la solvencia económica, para maximizar beneficios futuros, Florentino Pérez ha decido tasar el Real Madrid y presentar la propuesta de sacar un porcentaje al mercado. De ahí deriva el gran asunto a tratar en la Asamblea.

Un cambio de institución:

La idea presentada por el presidente blanco es compleja y pretende establecer un nuevo modelo de sociedad comercial. En ella se combinarían las ventajas de contar con inversores externos y ser un club perteneciente a los socios.

El fin del proyecto es modernizar el Real Madrid pudiendo contar con inyecciones de dinero externas, pero sin perder el modelo social. Para ello, los socios dejarían de tener la propiedad íntegra del club, cediendo un pequeño porcentaje al inversor externo.

Diez mil millones sería la cantidad en la que Florentino Pérez valora al Real Madrid. Para llevar a cabo esta operación, saldría al mercado entre el 5% y el 10% de la entidad madridista. En el caso de que la venta del 10% se cerrase en mil millones, se validaría la cifra total establecida, marcando así un valor de mercado oficial.

Florentino Pérez en la pasada Asamblea de socios. Fuente: EFE.

Los socios seguirían conservando entre el 90 y 95%. Además, las participaciones de cada uno se dividirían de forma igualitaria y se limitaría la venta entre socios para evitar que se concentren en unos pocos. A cambio, el inversor tendría muy poco poder: no entraría en las decisiones deportivas, no votaría en las asambleas ni podría adquirir más acciones. Su función sería aportar capital y participar en los beneficios correspondientes a su propiedad.

Este modelo híbrido significa la ruptura con el moderno clásico del Real Madrid, pero sin llegar a convertirse en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD). Para concretarse deberá ser aprobada en la Asamblea Ordinaria y, en caso afirmativo, organizarse una Asamblea Extraordinaria para llevarse a cabo. También sería necesario cambiar los estatutos actuales.

Votaciones en una de las pasadas Asambleas Ordinarias. Fuente: Relevo.

El nuevo modelo no ha quedado exento de críticas, ya que son muchos los que opinan que esta transición acaba con la esencia actual. Ante ello, las ventajas del negocio respaldan el proyecto, indicando una mayor competencia en los fichajes, poder blindar el club, seguir mejorando e impulsando los activos y, lo más importante, dejar preparado al Real Madrid de cara al futuro y los nuevos sistemas de mercado que están apareciendo y cambiando la industria del fútbol.

Sofía Bernal Martínez

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